El extraño caso de la conversión temporal de Gataparda

Llevo siendo amigo de Gataparda desde hace unos años y a mí, al menos, nunca me ha podido engañar. Esta ferviente admiradora de Freud únicamente cree en el sexo y no tiene pensamiento alguno libre de esa influencia. Una y otra vez me ha incitado a retozar con ella y he tenido que sortear constantemente sus insistentes intentos de engatusamiento.
Hasta hoy sin embargo no sabía hasta donde podía llegar en su insaciable lujuria, ni cuál era el elenco de personalidades que ya había seducido y extenuado frente a su chimenea. Pero atentos ante el notición que brindo al mundo: El Papa y la Gataparda... ¡son amantes!
Sí, igual de estupefacto estoy yo por el descubrimiento. Nunca creí que algo así fuera posible, ¡es inaudito!, pero es cierto: la fe hace milagros, la insaciable Gataparda hace milagros, la Viagra hace milagros y cuando todos esos factores se combinan... ¡TOMA MILAGRO!
¿Cómo si no se puede explicar la imagen de arriba? El Papa, en una fotografía, obtenida con móvil por algún avezado blogger de algún lugar de esta península murciana, pocos días después de su visita a Valencia, se encuentra tirado boca arriba con expresión de total satisfacción y con un rabo enorme entre las piernas. Es evidente que acaba de hacerlo con la Gataparda pero el aparato permanece enhiesto, ¿de cuántas noches de lujuria se ha aprovechado la gata con el representante de Dios enviagrado hasta los bigotes y engañado con la creencia del amor puro que ella le profesaba?

¿Cómo si no se puede explicar esta otra imagen? Es el historial de mi navegador y fijaos en la página que hay marcada, mirad la etiqueta amarilla que se muestra abajo. No cabe duda alguna, hoy, a las 9:23 de la mañana, he visitado la página del encuentro mundial de la familia ¡a través de la página de Gatopardo! Sí, he escrito la url de Gatopardo, pero no me ha llevado a su blog, sino a esta página.
Aquí abajo está la ficha de propiedades. Pude visitar cuatro veces la página de la gata, redirigida hacia el V encuentro mundial de familias. No es broma, manipulación, ni imaginación mía, sino la impactante realidad que algún significado ha de tener.

Mi mente preclara pronto ha encontrado la respuesta al enigma. El Papa acudió a la Gataparda y le dio tal repaso que quedó profundamente dormida tras el éxtasis. Durante esos momentos, el Alto Representante pegó el cambiazo a su página, pues creía haber salvado su alma, y todos los que la visitamos asistimos sorprendidos a una espontánea conversión de ella a la fe cristiana.
Pero no fue así. La gata, recuperada del éxtasis sexual y deseando incentivar más a su amante, que digo... ¡víctima!, pronto retomó el estado original de su página, que se sigue pudiendo visitar aquí.
Lo que demuestra la insospechada peligrosidad de esta mujer. El Papa, a estas alturas de la mañana, ya debe estar dando uso de nuevo a su rabo, pero cuando ni el Viagra pueda alzarlo, ¿qué será de él?
¿Qué será de él?... por si acaso que vayan avisando ya a los cardenales con derecho a voto... Al menos murió como todos los hombres hemos deseado siempre. Lo que yo me pregunto es... ¿se puede entrar en el cielo llevando el pito... así?
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Actualizado a las 15:57. La gataparda niega los hechos, pero el Papa mantiene un sospechoso silencio. http://gatopardo.blogia.com/2006/071601-gatopardo-secuestrado-por-un-cracker-celoso.php







A lomos con los colores de la paz y con su hipocresía habitual, el Papa, el Príncipe, el "gato peludo y trompudo alfa" ha marchado a la guerra. Aún no se sabe quién será su letal oponente, pero se conoce el campo de batalla. El príncipe ha reconocido el lugar y ha visto que tiene grandes posibilidades de victoria, por eso se ha alistado, evidentemente, que no le paga el estado del territorio X para ser tonto. Por eso se ha alistado... o porque pronto la princesa va a dar a luz y ha preferido poner pies en polvorosa. La vida del príncipe era el ejemplo del hedonismo y la vida fácil, pero cómo serán las cosas a partir de ahora... Sólo el tiempo, y este blog, lo dirán.
Es el momento de que los que paséis por este blog seáis partícipes de un rotundo experimento sobre psicología veraniega. Mirad durante diez segundos la fotografía de arriba, no a los gallus gallus que tratan de crear un túnel por el que escapar, sino a las dos personas de abajo. Después de observar durante ese tiempo la imagen, responde a la siguiente pregunta ¿las personas te han parecido personas inteligentes o más bien borregos?
Tras leer el famoso libro de Dale Carnegie (famoso al menos en este blog) y pensar varias veces, a ratos, sobre el tema, comienzo a ver ciertas cosas de un modo distinto al que era habitual en mí. Una de las conclusiones de mi lectura... bien... va a resultar extraño de enunciar... es que para explicar el puesto en la sociedad que ocupa una persona lo que hay que tener en cuenta principalmente es el tiempo que ha empleado en aprender las tareas que efectúa. Últimamente se escucha mucho hablar de los genes o del cociente intelectual y lo que veo es que realmente no tiene nada que ver con el progreso de la gente. Es el tiempo que una persona dedica a aprender y practicar el que determina las capacidades de cada uno en cada momento. Tratando de poner un ejemplo, puedo comparar la figura del universitario con la de una persona autodidacta. El universitario ha dedicado unos cuantos años de su vida a su formación, asistida por un aparato logístico que hay tras él compuesto por unas instalaciones y unos orientadores de su estudio. El individuo autodidacta se provee él mismo del espacio para el estudio, de los materiales y del temario. Si ambos estudian el mismo temario, lo que acaba midiendo la cantidad de conocimientos que ambos tienen al final de su estudio es ni más ni menos que el tiempo y el esfuerzo dedicado a adquirir los conocimientos. Y si el individuo autodidacta dedica el doble de tiempo a estudiar su temario que el universitario y además es consciente de que para implantar ese conocimiento en su mente lo importante es asociarlo y practicarlo, acabará obteniendo una gran ventaja respecto a su competidor (su competidor en este ejemplo).
Lo malo de probar este programa de transformación facial es que corres el riesgo de descubrir que has nacido con los genes equivocados. Fijaos en mi versión afroamericana... labios grandes, mirada profunda, facciones cuadriculadas y porte altivo... es un auténtico sex-symbol, una máquina de hacer el amor, un ídolo del rap, el blues y el jazz, un tío al que le sale la pasta por las orejas y lo peor es que está ennoviado con esta pedazo de modelo:
Se abalanzaban uno sobre otro y se revolcaban por el suelo sin mirar antes a qué se arriesgaban con ello. Así era su joven espíritu en las primeras semanas de vida, plenas de jugueteos y miradas curiosas. Ya han pasado bastante más días y se constata claramente que el experimento ha sido un profundo fracaso, la influencia española ha superado contundentemente a la oriental. Los gatos peludos y trompudos sin categorizar no se han convertido en grandes guerreros, por fortuna tampoco en grandes bebedores de cerveza. Para qué pelear, fue lo que debieron de pensar cuando vieron que se podían dar a la buena vida española, a imagen y semejanza de sus mayores. Para qué. Acaso no es mejor ver el futbol u hojear las revistas de coches o de gatas peludas en lencería.
Los mejores deseos del mundo para este ágil cunículus peludo (que no conejo peludo...) que consiguió la libertad de un salto hará dos semanas.