LA BUENA VIDA...
Fijaos en su postura: el hocico hacia arriba, las patitas flexionadas en una pose relajada, los ojos cerrados, sin llegar al sueño, simplemente descansando. Su cuerpo extendido sobre el suelo y recibiendo la luz del sol (en este punto tengo que advertir que en este blog no se maltrata a ningún cuadrípedo: el sol era de finales de Abril, no de estas fechas de Junio). Su imaginación suelta , pensando en criaturas pequeñas a la que perseguir. Sé lo que parece a simple vista pues es exactamente la misma postura que adoptaba el príncipe gatuno después de ser padre. No, este canis peludo no ha sido padre y esa postura no significa que está intentando atender a sus obligaciones paternales. En realidad es una canis peluda y ya le llegará el momento de traer más cuadrípedos al mundo.La canis peluda alfa es nuestra vecina, pero hace visitas cordiales habituales al territorio y siempre se lo encuentra repleto de gatos peludos alfabetizados. Es una situación tensa, sobre todo si hay pequeños cerca. Es por esto que anticipándonos a la llegada de los pequeños guerreros decidimos darle a la canis peluda un curso de adaptación a la vida gatuna y convivencia con sus congéneres cuadrúpedos. Por eso tiene esa postura: está imitando la típica actitud del gato dejado y acostumbrado a la buena vida. Estamos, pues, seguros de la mejor estrategia para que un perro respete a sus vecinos gatunos es la de enseñarle aquello de que la buena vida es la madre de la vida padre. Para qué va entonces a esforzarse en perseguir gatos, si eso hasta cansa.
Dicen los psicólogos que las expectativas de los demás hacia nosotros influyen en nuestras decisiones y en el rumbo que damos a nuestra vida. Somos una especie que durante mucho tiempo ha sobrevivido gracias a la fuerza del grupo y la seguridad que ofrecía, sería normal, entonces, que entre nuestras prioridades se encuentre la de ser aceptados por los demás y encontrar un hueco en la sociedad, aunque sea el único hueco que nos dejen. Sucede que en ciertas ocasiones son los otros quienes desean que adoptemos un rol social concreto y es entonces cuando nos encontramos en una situación complicada en la que mucha gente puede sentirse comprometida a buscar su propio camino o aceptar el que le ofrecen, ya sea a regañadientes (no me gusta pero estoy obligado), ya sea porque coincide con sus pretensiones (me viene al pelo) o ya sea porque la presión hace que justifiquemos racionalmente la decisión (en realidad es lo mejor para mí...).
La influencia del mundo oriental es ya evidente en nuestra vida cotidiana. Vemos, por ejemplo, a los chicos pirateándose las últimas series de Anime y colocando el chip pirata en la Playstation. También los vemos peinándose los pelos de punta, a lo Son Goku y asistiendo al cine a ver la última gran producción del estudio Ghibli o de Takeshi Kitano. No sólo tenemos cerca su enormemente poderosa industria del ocio, también su filosofía. El otro día, cuando llegó la omnívora Beta-Alfa-Pí, realizamos un intento de aproximación de las nuevas generaciones gatunas a la filosofía del Tao, para que no se quedaran fuera de la nueva moda. En un solo momento sentimos temblar el cosmos. El pequeño Lao-Tse peludo abrió los ojos y leyó el siguiente poema, una composición triste llamada soledad con la que se identificó plenamente:
Las consecuencias de este acercamiento son imprevisibles...
La omnívora bípeda Beta-Alfa-Pí apareció hace unos días sin previo aviso en el territorio X. La dama en cuestión pertenece a la categoría beta, pero grita como si fuera una alfa y tiene pretensiones de acudir a la universidad y unirse a alguna fraternidad feminista a ultranza, así pues, el nombre de Beta-Alfa-Pí le queda molón ;).
Indignado ante el sacrificio de la verdad histórica en las dos trilogías de Star Wars, me dispongo a revelar el auténtico devenir de los acontecimientos en aquella lejana época, hace mucho, mucho tiempo.
Lo raro es que no se tirara al Bartolo, pero seguro que en sus tiempos mozos... Bueno, concentración.
(Su príncipe no podría ocultar su felicidad... si dejara de dormir)
Tras un largo estudio científico/psicológico en la casa huertana de mis alfa, he descubierto las claves que nos permiten entender el pensamiento del Gallus Gallus. Arriba, en imágenes, se presentan las pruebas que demuestran tamaño descubrimiento. Tras varios intentos de fotografiado y de acercamiento furtivo, he podido constatar que los Gallus Gallus se percatan de nuestra aproximación, nos estudian y reconocen claramente dos tipos de omnívoros bípedos: el omnívoro sin ensalada y el omnívoro con ensalada. En la primera imagen, se ve un grupo de Gallus Gallus, seleccionado al azar, que se ha reunido al escuchar mis pasos y ha estudiado detenidamente a qué grupo omnívoro pertenecía, en el momento de la instantánea, ya se miraban unas a otras suspicaces. Al deducir que lo que llevaba en las manos era algún tipo de aparato tecnológico prescindible para la vida natural (algunas también lo reconocieron como prescindible para la vida moderna), han decidido ocuparse de asuntos más importantes, como se ve en la fotografía 2. Por último, minutos después, los Gallus Gallus detectaron el acercamiento de la omnívora bípeda alfa con ensalada y viendo que no había nada más importante que hacer... se prestaron a llenar el buche. Demostrado pues: los móviles con cámara producen comportamientos incomprensibles en los omnívoros bípedos...