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LEO BASSI Y EL AUGE DE LA RELIGIÓN

Con derecho a réplica es el blog de una joven periodista murciana que el jueves publicaba un interesante artículo que viene bien para ilustrar todo este asunto de la fuerza de los colectivos y su atractivo para las personas. Nos habla de la última obra de Leo Bassi que fue comentada hace unos meses en el país. Hace unos días, grupos de ultraderecha y ultracatólicos pusieron una bomba en un teatro en el que pensaba representar su obra.

El actor está inquieto por la neo-evangelización que crece en EEUU:

“Nuestra época vive una profunda paradoja. El país que más ha hecho en el último siglo por ampliar el perímetro del saber humano y desarrollar los beneficios de la tecnología, se ha vuelto loco y predica el oscurantismo. El poder de los evangelistas es poco conocido en Europa, pero en Estados Unidos se ha trasformado en la mayor fuerza política. Son propietarios de grandes cadenas de televisión y de periódicos, y consiguen influenciar profundamente la sociedad americana.

Según el prestigioso instituto de sondeo Galup, 72% de los adultos afirma que la Biblia nos enseña los orígenes del universo y el 45% piensa que Dios ha creado al Hombre hace menos de 10 000 años. Estos últimos datos nos permiten entender por qué, hoy, uno de los grandes acontecimientos que se discuten en los tribunales de EE.UU es saber si Darwin y la Evolución deben ser enseñadas a los niños en las escuelas.”

Y advierte que la nueva generación de empresarios es en su mayoría creyente, como, seguramente, también lo sería la clase política. Quizá nos encontramos ante una nueva expansión de la fe cristiana. Bassi se pregunta si es posible que una sociedad avanzada, tecnológica, científica, puede caer de nuevo en aquél error.

En mi experiencia particular, puedo contar el caso de un amigo, que antes de los treinta había dedicado la mayor parte de su tiempo a perseguir chicas que llevarse a la cama, usando todos los trucos posibles y al que luego le llegó ese ansia de dar estabilidad a su vida y casarse. Pero no sólo eso, sino que decidió unirse a los testigos de Jehová, hecho que jamás habría podido imaginar cualquiera de los que lo conocíamos.

Se puede entender así: Antes de los treinta, esta persona vivía a cargo de su familia y no tenía preocupaciones sobre su futuro. Una vez contrajo matrimonio y pasó a tener responsabilidades, notó que el futuro es incierto. Eso es algo que no se piensa sólo una vez, sino que viene a la mente con continuidad. Es un pensamiento doloroso, muy dañino. Cuando los testigos de jehová le ofrecieron la posibilidad de acudir a una de sus reuniones, probablemente vio que se encontraba rodeado de unas personas que cuidaban de los suyos y ese pensamiento, es sumamente tranquilizador, así que se sintió reconfortado y se unió.

El ser humano necesita agruparse para sentirse amparado, para notar que si algo le va mal, podrá contar con otras personas de su entorno. La diferencia entre el laicismo y el catolicismo estriba en que el primero no forma realmente una colectividad, sino que permite la libertad a sus miembros, mientras que el segundo coarta la libertad de sus integrantes, pero les ofrece seguridad a cambio.

Las religiones monoteístas son en realidad excusas para formar un colectivo social competitivo y con objetivos claros. Su faceta espiritual es muy reducida, la católica, por ejemplo, resume su ideología en diez simples mandamientos, pero esta es la base para crear más tarde toda una serie de normas y tabúes sociales que permitan a la sociedad crecer y ser fuerte. De otro modo, como comentaba en mi entrada anterior, la sociedad sería destruida por otras sociedades competitivas. Podrían existir religiones que hablaran de la libertad del individuo y de una verdadera espiritualidad, pero esas no tienen fuerza para oponerse a las religiones competitivas. Es esta faceta la que hace que los poderosos se pongan de su lado, pues necesitan a la población sumisa y a la vez productiva que la religión consigue.

Por poner un ejemplo, los rituales religiosos cumplen dos objetivos. En principio sirven para recordar a los fieles cuáles son esas normas que harán sus vidas felices. Pero más bien, se trata de una reunión social en la que sus miembros reafirman sus lazos entre ellos y se sienten amparados por la comunidad, haciéndoles sentir que sus penurias son soportables. Al fin y al cabo, todas las religiones que se han extendido por el mundo, superando la barrera nacional, son aquellas cuyos ritos son comunitarios. Ninguna pide a sus miembros que se encarguen ellos en solitario del rezo.

¿Porqué crece ahora ese sentimiento religioso? No es ese sentimiento el que crece, sino la necesidad de pertenecer a un grupo que ampare a la persona en una sociedad laica competitiva. El ser humano sobrevivió a las duras condiciones del África cooperando, trabajando junto a sus tribus. Nuestros cerebros están “programados” para sentirse terriblemente mal ante la posibilidad de quedarse solos. Para todos nosotros es un símbolo de tragedia. Las religiones refuerzan los vínculos de sus miembros y les traen la seguridad de saber que nunca estarán solos y para las personas, es más importante evitar el miedo al futuro que saber la verdad sobre el origen del universo o el de las especies.

La otra opción, la que podría ofrecer la sociedad laica, sería la de garantizar el futuro de sus miembros, léase sistema de ayudas sociales, impulsando a la vez el trabajo de éstos a cambio de prestigio social o mejores bienes materiales. Pero hablando de EEUU, en el que ya nadie tiene seguridad tras la privatización se los servicios sociales, no es de extrañar que su población busque otras formas de sentirse segura. Mientras, en Europa, los grupos ultraliberales tratan de arrastrarnos a eso con la directiva Bolkestein que por suerte no salió adelante.

El informe Gallup (del año 2001) daba las siguientes estadísticas:

Un 37% de los consultados pensaban que los humanos se han desarrollado con la guía de Dios.

Un 12& pensaban que los humanos se desarrollaron sin que Dios interviniera en ese proceso.

Un 45% pensaba que Dios creó a los humanos en su forma actual (sin evolución)

Un 6% no opinaban.

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1 comentario

Esbrújulo -

Completamente de acuerdo con la realidad de estos hechos y sus causas, pero el precio a pagar por esta sensación, real o falsa, de sentirse apoyado por otros es la pérdida de la libertad individual. Demasiado caro.
¿Es que no podemos superar esta sensación que viene del pasado remoto? ¿Confiar en nosotros mismos para hacer frente a las dificultades y desafíos de la vida?

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