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EL TURRÓN Y LA DECEPCIÓN DEL DÍA

EL TURRÓN Y LA DECEPCIÓN DEL DÍA En la fotografía, una tarta helada de turrón. Es uno de aquellos placeres que a mí me hacen más llevadero el calor veraniego. El placer de tomarse un helado de turrón se descubre desde bien pequeño y por lo menos en mi caso es posible que dure toda una vida. Su sabor es inconfundible y absoluto cuando inunda la boca...

Hoy he abierto una de las tarrinas de medio kilo que venden en Mercadona. Este producto lo comenzaron a poner a la venta hace unos cuatro años a 346 pesetas y su precio actual equivale a unas 386, creo recordar. No se ha encarecido especialmente, pero es por otra razón por la que este puede ser el último verano que pruebe uno de ellos y quizá me dedique a buscar otro lugar donde conseguir buenas cantidades a un precio decente. El caso es que el turrón de hace cuatro años estaba lleno de trozos de almendra y no era extraño encontrar en algunos de ellos una pieza del tamaño de un garbanzo. ¡Eso era increíble! El de hoy, sin embargo, es otra historia pues en la parte que he comido tenía en su interior cuatro miserables trocitos que necesitaban de una gran concentración por mi parte para llegar a ser apreciados.

Es la maldita técnica que yo llamo “deterioro progresivo” porque no conozco el nombre con que realmente se definirá en el ámbito empresarial. Viene a consistir en ir disminuyendo poco a poco la calidad de un producto de modo que las personas no aprecien un cambio brusco y no busquen un sustituto o se rebelen ante el cambio. La técnica se emplea continuamente y está demostrado que funciona, sobre todo porque la mayoría de la gente no se la espera. Cuando se trata de un producto, primero se engancha a toda la gente posible ofreciéndole calidad para después ir reduciéndola poco a poco. En el ámbito político y social también se usa, como por ejemplo para reducir la calidad de nuestro sistema educativo. Las continuas reformas educativas son ejemplos de esta aplicación, destinada a empeorar poco a poco la educación de los ciudadanos para que acepten cualquier trabajo y sean “productivos para la sociedad”.

La técnica se usa mucho y es por eso por lo que hay que estar atento a cualquier reducción en la calidad de un producto o servicio, porque bien podría ser el principio de esta cadena de deterioro.

También podría ser que no, pero en el caso del helado de turrón de Mercadona lo cierto es que no hay ni punto de comparación entre el turrón de hace cuatro años y este. Ahora es cuando toca investigar para ver si se encuentra algún producto en el mercado que esté comenzando a comercializarse y se aprovecha esa etapa en beneficio propio... Sobre el sistema educativo español, como no montemos una revolución poco se va a arreglar...
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3 comentarios

Gatopardo -

Empiezo una búsqueda exhaustiva por el super a ver si doy con el helado de turrón con almendras que echas de menos.
Y a cambio tú te sometes a una terapia para aceptar el principio de realidad: dos y dos son cuatro.

Atlante -

Recomendación aceptada. Supongo que te refieres a helados de turrón también. Estos de Mercadona también venden helados de turrón con el palito, pero no hay almendras y no es lo mismo.

Lo que yo no entiendo es porqué Turing me pregunta insistentemente cuántos son 2+2, ya me está haciendo dudar y todo.

Berenice -

Pues yo le recomiendo que pruebe unos helados de nestlé, con palito y todo. Lo comí en un chino y están de vicio...
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