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Atlante

Sobre la estimulación intelectual y el pensamiento.

Sobre la estimulación intelectual y el pensamiento. El buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo: pues cada uno piensa estar tan bien provisto de él ... []...lo que se denomina el buen sentido o la razón, es naturalmente igual en todos los hombres; y así como la diversidad de nuestras opiniones no proviene de que unos sean más razonables que otros sino solamente de que conducimos nuestros pensamientos por diversas vías y no consideramos las mismas cosas. Pues no es suficiente tener buen ingenio, sino lo principal es aplicarlo bien.


Así afirmaba René Descartes, en el “Discurso del método”, año 1637.

En parte debe de ser cierto que nuestra capacidad de razonamiento es similar, con ligeras diferencias establecidas genéticamente, pero deben de existir otros factores que hagan distinto nuestro modo de razonar. Establezcamos, por ejemplo, una relación directa entre la capacidad de razonar y el tiempo que dedica cada uno a organizar su pensamiento.

El pensamiento es algo tan privado e íntimo que ninguno de nosotros es capaz de imaginar cómo es el de los demás y en consecuencia, no tiene medida con la que compararse. A lo largo del día una persona acaba pensando en muy diversos temas, y deja a su mente discurrir entre diferentes actividades, que a veces incluso se solapan. Ejemplos que se me ocurren: Análisis del entorno, planteamiento de nuevos objetivos, sintonización de música ambiental (suele suceder que escuchas una canción mientras caminas y... zas, la tienes pegada, sonando en “background” durante bastante tiempo, me suele sorprender la insistencia de esa música), fantasear con imposibles, rememoración de escenas del pasado, búsqueda de posibles soluciones de problemas cercanos...

Supongo que estos puntos son abarcados por la mayoría de las personas aunque cada cual dedicará una porción mayor o menor de tiempo diario a cada uno de ellos. También creo que hay otros “modos del pensamiento”, que no he incluido porque yo no estoy acostumbrado a tratar, como podría ser el de “Búsqueda de estrategias para aprovecharme de lo que está sucediendo alrededor y de los que me rodean”, costumbre de la que debo carecer a pesar de estar bien surtida en algunas personas con las que me relaciono.

Digamos entonces que todos pensamos en términos parecidos y con objetivos similares. La diferencia entre nuestras costumbres de pensamiento y la efectividad de nuestra razón estaría en el porcentaje temporal dedicado a cada uno de esos apartados (digamos, por ejemplo, el tiempo que cada día se dedica a pensar en una cosa u otra). Conozco gente, por ejemplo, que diría dedican una porción enorme a pensar sobre hechos del pasado, a personas que la mayor parte del día la deben de estar pensando en cómo aprovecharse del prójimo, a fantasiosos habitando un mundo distorsionado, a obsesos que deben estar sumidos en un erotismo perenne... Esas costumbres de pensamiento han de definir también el modo de actuar de cada persona y así, enlazando con el discurso de Descartes, aquellos que dedican más tiempo a tareas de análisis podrían tener su capacidad de razonamiento y conocimiento social más entrenado, más vivaz, más acertado. En contraste, los que piensan fundamentalmente en asuntos irrelevantes, hedonistas o inservibles socialmente contarían con un menor bagaje interior aprovechable en el exterior. Aquellas personas que vemos demuestran un pensamiento lento o poco agudo, quizá simplemente tienen la costumbre de pensar en temas más sencillos, poco estimulantes.

Lo curioso del asunto, lo que realmente me motiva a escribir esto, es que a partir del día tres de este mes, tengo que dedicar parte de mi pensamiento diario a idear los temas que podría incluir en este blog. Me pregunto cómo afectará a mi forma de actuar, ser o pensar, pero en principio lo puedo considerar como una buena forma de entrenamiento del raciocinio. Así, sean o no leídos estos temas, para mí habrán sido igualmente fructíferos, si además encuentro comentarios que me hagan pensar... el éxito del blog, a nivel personal, estará asegurado.
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3 comentarios

Atlante -

Hola a ambos. Yo lo que voy viendo es que reflexionar es fácil, lo costoso es descubrir todos aquellos aspectos de la vida sobre los que se puede reflexionar. La filosofía siempre ha servido para expandir un poco esos horizontes de la reflexión, aunque en general al ser una materia tan abstracta y con poco aprovechamiento inmediato, es tan repudiada por los jóvenes. Pero supongo que influye mucho en que a esa edad en que se estudia no somos conscientes de lo que realmente es provechoso para nuestro futuro, que desde luego, no es estar todo el día sin adquirir conocimientos útiles para lograrse una vida digna en la que se respeten nuestros derechos.

Actualmente, el gobierno trata de eliminar la asignatura de filosofía de las escuelas, eliminando, de paso, a los profesores de la materia y condenando por tanto a la carrera que se imparte en las universidades. A mí me parece un gran error. A la clase política, quizá, un modo de hacer a los ciudadanos todavía más simples.

Gatopardo. Ves porqué no me ponía a escribir mi propio blog, si en realidad yo soy un tío demasiado serio, todos los que me conocéis lo sabéis...

Respecto a escribir mucho o poco... tengo ganas de escribir algún tema más, pero estoy esperando. No quiero que Odalys encuentre el blog saturado de temas, quiero que vea el suyo fácilmente, no volverla loquita. Este tema no lo tuve que haber mandado al servidor, pero sin una especie de "post de introducción" me parecía que el blog en conjunto cojeaba.

joan -

Recuerdo vagamente la lectura de Descartes y "el discurso del metodo" en mis tiempos de bachillerato. recuerdo también que aunque me gustava leer los libros de filosofia que nos mandavan en clase, en aquellos momentos no sentia la necesidad de pensar demasiado en lo que leia en ellos. Quizás porque en esas èpocas las prioridades temporales(al menos creo que las mías) eran más tiempo para vivir y sentir que para pensar. hace poco escrbi un post sobre los matices de cada època de nuestra vida. Quizás ahora és el momento oportuni de volver a releer y dedicar el tiempo a pensar, que no deja de ser tampoco otroa forma de vivir però más adecuada a la naturaleza de nuestra (mi vida). Creo interesante tu punto de vista sobre tu blog que no había tenido en cuenta , aunque de forma inconsciente quizás de una u otra forma, escrbir es una forma de reflexionar, quizás la más indicada. Saludos :) joan.

Gatopardo -

Si te puede servir de algo mi punto de vista: lo más importante es tener un índice de prioridades que te sirva de guía para no dar bandazos anímicos. Por ejemplo, la polémica sobre un tema propuesto enriquece el blog o bien te crea una tensión insoportable. A mí me gusta la polémica, por ejemplo, pero no me interesa nada las apreciaciones particulares y subjetivas para "ilustrar" opiniones. Sin embargo hay temas donde si va bien la subjetividad y la confesión íntima y queda artificial la objetividad.
Sobre todo me planteo no tener prisa ni tratar de conseguir lectores, porque eso falsearía mi proyecto.
Espero que no te sientas obligado a escribir; pero que tampoco nos dejes a tus lectores con dos palmos de narices durante meses, ¡que bastante te hemos esperado!
Por cierto, desde ayer estás en mis enlaces de portada.
Suerte y un abrazo, Atlante.
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